viernes, 16 de octubre de 2015

Because love is the best thing we do.

Si, aún sigo aquí. Una semana que vino y se fue, y con ella el aprendizaje de la vida. En esta instancia me gustaría hablar de algo que fue esencial en la formación de mi carácter y mi persona: el amor. No llano y confinado al amor de una pareja, sino todo el amor que he conocido a lo largo de mi vida. Someramente, a la clase de amor que me hacen pensar como lo hago y actuar conforme mis estándares:

  • Al amor de padres, a quienes les agradezco infinitamente por mi vida y las oportunidades que me brindan. Nunca tendré el tiempo que yo quisiera para aprender y compartir con ellos. Todo lo que soy y seré es siempre por y para ellos.
  • Al amor de hermanos, con quienes tengo la fortuna de aprender en este viaje; mis segundas al mando, mis cómplices, mis princesas (no les digan que yo dije eso).
  • Al amor de amigos, que nunca me ha fallado y puedo decir con orgullo que cuento con ellos en cualquier momento, por que puede pasar el tiempo pero la amistad florece.
  • Al amor de familia, que hacen los momentos especiales aún más memorables y llenos de sorpresas (porque con 13 tíos y tías nunca me van a hacer falta más).

Y claro, no se puede olvidar el amor de pareja; el amor de relacionarse con otro ser humano desconocido y completamente opuesto (a veces) a ti. Es aquel que, en mi humilde opinión, más aporta para la vida. Un amor de padre te enseña las bases, un amor de hermanos te ayuda con la estructura, pero es el amor de una relación el que le da forma a tu vida. Y no sólo el amor bueno, sino también el amor que te hizo sufrir y llorar. Aquel que te forjó para saber lo que quieres y lo que no, que te enseñó a valorarte y sobre todo a respetarte. Hasta hace poco, como comentaba en la entrada anterior, mi visión del mundo estaba polarizada en lo bueno y lo malo sin nada en medio. Creía que lo bueno es lo que te ayudaba a aprender y ser mejor. Mientras que lo malo, era sólo eso, malo. Algo que tenías que sobrellevar para valorar lo bueno. Pero hoy me doy cuenta lo equivocado que estaba. En los malos amores, incluso en aquellos que las cosas terminan mal (al punto de odiarse mutuamente), creces y te transformas mucho más que con un amor "bueno". No estoy diciendo que se debe de ir por la vida buscando sólo amores que dejen cicatrices y traumas, nada de eso, sino que es la experiencia quién te ayudará a decidir lo que quieres en tu vida. El amor en una pareja es para conocerse y conocerte a ti mismo, para sonreír y (¿por qué no?) para reñir. Pon a dos personas juntas con diferentes expectativas y tendrás muchas peleas pero será en esos momentos donde, si está destinado a ser algo más, ambos aprenderán, formaran su vida y se adaptarán. La vida es un cambio constante y quien no se adapta, muere en el intento.

Es por eso que quiero el día de hoy salirme del contexto y controversia de los temas anteriores e invitarlos a que amen. Intensamente, justamente y profundamente. Aunque duela y aunque llores. Por que así te das cuenta que estas vivo, y que al final de la vida tienes un propósito en este mundo. Ama y déjate amar, por la persona indicada y por las incorrectas también. Y no olvides sonreír en el proceso.

Hoy concluyo con una frase extraída de uno de mis libros favoritos, Inferno. Altamente recomendado no sólo por la fácil e intrigante escritura sino por la temática actual y sobre todo moral que abarca. Hasta la próxima (semana).

"I have found love. And I will follow it anywhere." (Dan Brown)

R

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