Por si no lo sabían hoy es (fue?) viernes. Y no cualquier viernes sino viernes 23 de Octubre, Día del Médico. En esta ocasión no platicaré del honor y orgullo que siento al casi ser médico (quizá algo sesgado), ni de las fotografías que circulan difamando el uso (y abuso) de la bata blanca. Quiero recalcar que mi punto de vista conforme a esta bonita profesión no ha cambiado en estos 3 años que dejé de escribir, ya que releyendo mi entrada de ese entonces puedo concordar con todo lo que escribí. Pero ese no es nuestro tema del día de hoy. El tema para en esta semana es, quizá, algo menos subjetivo. La honestidad.
Esa honestidad, externa e interna, que nos hace ser quienes somos. La que nos relaciona con el mundo y nos adentra en nuestra psique. Siempre he creído que la honestidad es uno de los valores esenciales para el comportamiento cordial de una sociedad civilizada y veo con tristeza que con el paso de los años es también uno de los valores más ausentes en las nuevas y futuras generaciones. No es simplemente decirle a alguien que se ve bien o mal con un vestuario, abarca más allá. Es poder confiar en el prójimo, actuar de acorde y ayudarnos a vivir mejor. Ahora en nuestro país se vive una escasez tremenda de honestidad, llegando a un punto de cinismo donde hay dichos 'arraigados' que sustentan la deshonestidad incluso en los niños. Recuerdo vívidamente un momento en la secundaria donde uno de mis compañeros, que creía tener la vida resuelta, platicaba con orgullo que su papá siempre le había dicho que "el que no tranza no avanza" y que quien no lo hiciera no tendría un futuro brillante enfrente, que por eso su familia era tan exitosa. En ese momento, yo era muy impresionable y me puse a pensar (algo intensamente) en que quizá mi compañero tenía la piedra angular para el éxito. Y con el pasar de los años veo que no estaba tan errado en esa mentalidad del mexicano, porque muchos así piensan (y actúan) en su día a día. Mentalidades como "si no copio en el examen, no podré ser el mejor promedio de la generación y no tendré la mejor plaza" son las que hacen que no avancemos como sociedad. Y lo peor del caso es que no se centra en cosas 'mundanas' y (falsamente) inocuas. La corrupción del país, el nepotismo, la impunidad. Todos esos problemas que se han ido creando por esta mentalidad fracasada son una bomba de tiempo que en un futuro no muy lejano acabarán muy mal. Siempre he creído que si quieres acabar con un problema, tienes que enfocarte en la raíz. Y las bases de todo el futuro son los niños. Si otorgamos una educación sólida y con valores inquebrantables quizá salvemos al país (y al mundo) de un futuro deplorable. ¿Se sienten abrumados aún? Bueno, dejemos la honestidad externa por la paz.
También podemos enfocarnos en la honestidad interna, aquel lado íntimo donde nos somos fieles a nuestro pensar. Muchas veces (y me incluyo en esto) hacemos cosas que no son realmente sinceras a nuestros sentimientos. Hace poco me invitaron a leer un poema que en un principio tuve que releerlo para entender realmente de lo que habla (o al menos mi interpretación). Hubo ciertas líneas en el escrito que fueron como una pedrada para mi forma de actuar. No siempre actuamos siendo fieles a nuestros sentimientos por temor a herir a los demás, y muchas veces esto nos cuesta nuestro ser. Es difícil (lo admito) hacer algo que sobrepase la lógica de las cosas y sea directo de nuestros sentimientos y sin filtros, por que pensamos en el ¿qué pasará?. Muchas veces no actuamos honestamente con nosotros mismos porque es ilógico, duro, doloroso, triste o por algún otro motivo. Pero no tenemos la vida comprada y mucho menos nos estamos haciendo más jóvenes. Si pude sembrar la espinita en por lo menos uno de ustedes, me iré satisfecho. Por que así habremos 2 personas que trataremos de serles fiel a nuestros sentimientos y sí, quizás duela y lastime a más de uno pero si no lo hacemos en estos momentos, para después será demasiado tarde.
Yo sé, sopórtenme un rato con mis blogs intensos, pero medítenlo también (después de que me tiren de a loco). Vivan honestos y honestamente ¡vivan!. Nos leemos hasta la siguiente semana, no sin antes dejarles la frase de hoy:
"It doesn't interest me if the story you are telling me is true. I want to know if you can disappoint another to be true to yourself. If you can bear the accusation of betrayal and not betray your own soul. If you can be faithless and therefore trustworthy." (Oriah)
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