viernes, 13 de noviembre de 2015

When a father gives to his son, both laugh; when a son gives to his father, both cry.

Este viernes nos vamos a poner (o mas bien dicho, me voy a poner) sentimentales y privados. Así que sobre advertencia no hay engaño, sigan bajo su propio riesgo. El día de ayer el primer héroe de mi vida cumplió años. 57 años ha estado en este mundo tratando de cambiarlo y volverlo un lugar mejor. Para mi, para ti y para todos. Y de esos 57, he sido privilegiado con verlo en primera fila en mis casi 23 años. Decir que lo admiro no alcanza a cubrir todo lo que siento por él. Es mi modelo a seguir y la brújula que apunta en la dirección correcta. Siempre. Él es mi estándar a alcanzar, tanto como médico y persona, como padre, maestro y confidente. Para mi que me digan que me parezco a mi papá es el mejor y más halagador cumplido que puedo recibir. El cariño que un hijo tiene hacia su padre (o por lo menos en mi caso) es inigualable. Porque una mamá siempre será ese poste de amor, cuidado y felicidad. Pero un padre es el encargado de forjar al hijo, de hacerlo fuerte física y emocionalmente. De darle valores y reprimirlo en los momentos que sean necesarios. De abrazarlo cuando lo necesita, de darle la mano cuando acierta y de consolarlo cuando cae.

Para mi, mi papá (y por ende su lugar) es inigualable, irremplazable, omnipotente e inmortal. Y me aterra el momento que ya no esté conmigo, porque sé que nunca podré ser la misma persona. Escuchar decir a mi padre que esta orgulloso de mi me llena de vitalidad y me hace inflarme como pavo real. Añoro los días futuros en que ademas de mi padre pueda llamarlo colega, y aprender más de él como lo he estado haciendo. Aquel momento en que compartamos vivencias profesionales juntos, aún más de las que ya tenemos. Quiero verlo crecer y disfrutar de sus nietos, los cuales no tengo ninguna duda que lo adoraran tanto como yo. Porque él es quien me hizo ser la mitad de la persona que soy en este momento, y junto con mi madre me han forjado desde bebé. Así que no sería nada sin ellos, por lo que mi vida es un tributo para ambos.

Querido(a) lector(a), sea si tienes padre (como yo), o ausente, o madre que cumple doble función, o abuelo, o tutor, o simplemente alguien a quien admires tanto como yo he expresado en este corto texto te pido un favor. Quiérelo, cuídalo y atesóralo. La vida y el tiempo no los tenemos comprados. Dales abrazos y velos sonreír. Porque esos pequeños momentos son los que recordarás toda la vida. Cierro el día de hoy, como cada viernes, con una frase de acuerdo al tema y para reflexionar. ¡Hasta la siguiente semana!

"Para cuando nos damos cuenta que nuestros padres podrían tener razón, usualmente tenemos hijos que piensan que estamos equivocados." (Desconocido)

R

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